Desde aquel 15 de agosto de 1805 al de hoy han pasado 200 años, 200 años de altos y bajos en nuestra querida república.
Hoy 15 de agosto recordamos no solo ese juramento, recordamos también lo que significó esta fecha vivida hace un año (cada quién la recuerda como la vivió).
Bolívar de nuevo en boca de todos…pobre Bolívar ha servido para todo y para todos… al pobre le debemos una misa, ya que no lo han dejado descansar en paz.
Se le ha sacado de contexto, se le ha metido en otros…se han puesto palabras y hechos donde no van y hasta se ha usado su nombre como marca comercial…solo para darle publicidad a un proyecto personal.
Aquí les dejo en su totalidad el juramento pronunciado en Roma el 15 de agosto de 1805, que cumple hoy 200 años:
¿CON QUE ESTE es el pueblo de Rómulo y Numa, de los Gracos y los Horacios, de Augusto y de Nerón, de César y de Bruto, de Tiberio y de Trajano? Aquí todas las grandezas han tenido su tipo y todas las miserias su cuna. Octavio se disfraza con el manto de la propiedad pública para ocultar la suspicacia de su carácter y sus arrebatos sanguinarios; Bruto clava el puñal en el corazón de su protector para reemplazar la tiranía de César con la suya propia; Antonio renuncia los derechos de su gloria para embarcarse en las galeras de una meretriz; sin proyectos de reforma, Sila degüella a sus compatriotas y Tiberio, sombrío como la noche y depravado como el crimen, divide su tiempo entre la concupiscencia y la matanza. Por un Cincinato hubo cien Caracallas, por un Trajano cien Calígulas y por un Vespaciano cien Claudios. Este pueblo ha dado para todo: severidad para los viejos tiempos; austeridad para la república; depravación para los emperadores; catacumbas para los cristianos; valor para conquistar en mundo entero; ambición para convertir todos los Estados de la tierra en arrabales tributarios; mujeres para hacer pasar las ruedas sacrílegas de su carruaje sobre el tronco destrozado de sus padres; oradores para conmover, como Cicerón, poetas para seducir con su canto, como Virgilio; satíricos, como Juvenal y Lucrecia; filósofos débiles como Séneca; y ciudadanos enteros, como Catón. Este pueblo ha dado para todo, menos para la causa de la humanidad: Mesalinas corrompidas, Agripinas sin entrañas, grandes historiadores, naturalistas insignos, guerreros ilustres, procónsules rapaces, sibaritas desenfrenados, aquilatadas virtudes y crímenes groseros; pero para la emancipación del espíritu, para la extirpación de las preocupaciones, para el enaltecimiento del hombre y para la perfectibilidad definitiva de su razón, bien poco, por no decir nada. La civilización que ha soplado en Oriente, ha mostrado aquí todas sus faces, ha hecho ver todos sus elementos; más en cuanto a resolver el gran problema del hombre en libertad, parece que el asunto ha sido desconocido y que el despejo de esa misteriosa incógnita no ha sido desconocido y que el despejo de esa misteriosa incógnita no ha de verificarse sino en el Nuevo Mundo.
¡Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por mi Patria que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntas del poder español!
Simón Bolívar
Discurso copiado textualmente de: Carrera Damas, Germán (1992) Fundamental II (Compilación). Monte Ávila Editores. Caracas, Venezuela.
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