Una de las cosas que me gustan de los blogs y de la blogósfera es que no tienen reglas a la hora de plasmar sus ideas, (bueno sería bueno que más de uno solo aplicara las de ortografía, pero eso es tema de otro post), que se encuentran cosas para toda clase de público, que podemos hablar de lo que nos pasa en el día a día, de nuestras decepciones, miedos e inseguridades… que se conocen aquellos personajes de ficción que queremos hacer de nuestra identidad, nuestros alter egos, que se puede ser exhibicionista o publicar nuestros escritos sin la limitante del número de palabras o caracteres o sin tener la presión de alguien tras nosotros con ganas de tachar esto y aquello.
Pero lo que más me gusta es que tenemos la libertad con tan solo un click de entrar o no a una determinada página, que podemos escoger que leer, que si no nos gusta no lo abrimos y punto.
En mi blog me doy el derecho de ser visceral o de ser objetiva… de exponer temas políticos o personales si ese día estoy de humor, es como estar en mi casa… donde los convencionalismos sociales quedan fuera… que si ese día me da por comer sentada ante la televisión lo hago sin que tenga que adaptarme a nada.
Yo dejo que todos entre y opinen, muchas veces sin responder, pues mis ideas las expongo muy claras en los post, y si están ahí es porque no van a cambiar en segundos o en días… quizás en diez años puede que me las cuestione, pues “solo un estúpido es aquel que no cambia de opinión” (les debo al autor de la frase, porque no me acuerdo en este momento). Yo no pretendo dictar cátedra ni asegurar que soy dueña de la verdad, pues los seres humanos manejamos verdades parciales e incompletas y muchas veces contamos solo con versiones de ella. Este es un ejemplo simple, yo no le puedo decir a un músico como tocar su instrumento, ni a un ingeniero como hacer un puente, mucho menos le puedo decir a la gente como opinar… no todos somos músicos, ni ingenieros pero todos tenemos sentimientos, contamos con la razón y con un cerebro muy bien puesto como para tener ciertas opiniones acerca de algunas situaciones, que haya gente que se deje llevar es otra cosa y aún así se les respeta, aunque no se este de acuerdo, así que si alguna vez no lo hice, mis más sinceras disculpas, y con aquellos que son arrogantes y quieren entrar a mi blog a decirme como quedaría mejor si omitiera esto o aquello lo único que les puedo decir es que sigan opinando pero ésta que está aquí no va a cambiar de ideas pues lo que posteo esta muy bien pensado y la decisión de hacerlo público no es tomada a la ligera.
P.D. A todos aquellos que quieran ver el Documental “Puente Llaguno, claves de una masacre”, pueden entrar a “Los vídeos de la revolución bolivariana” allí lo encontrarán. Además puede que encuentren otro de su preferencia.





































































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