Mi amiga Ange

6 03 2007

Además de seguir la recomendación de mi querido Aristóteles con respecto a los amigos, yo tengo mis propias reglas sobre la amistad. No es algo que pueda explicar racionalmente, pues es como que si el sexto sentido o algo dentro de mi me dijera “ese es tu amig@”.

Lo principal es que nos hagan reír, que nos digan la verdad aunque duela -claro con amor y paciencia pues ya la verdad en sí misma puede hacer suficiente daño como para empeorarlo diciendo algo fuera de lugar-, que se alegren por las cosas buenas que nos pasan aunque estén lejos y que en los momentos malos estén ahí así solo puedan secarnos las lágrimas, a veces la sola presencia de un amigo consuela. No necesitan darnos bienes materiales, a veces una sonrisa, un “¡estás linda hoy!”, o un ¿cómo estás? a través de los mensajes de texto nos alegra el día. Los amigos son el regalo más valioso que puede tener un ser humano, cómo dicen por ahí “los amigos es la familia que uno elige”

Hace más de un año, conocí a una de mis amigas, antes solo sabía de ella a través de los blogs, hasta que nos conocimos en un pequeño encuentro en Maracay. Con ella he vivido alegrías, también tristezas y nos hemos confiado secretos. Pasamos de una amistad virtual a una real, ella conoció a mi esposo y yo a su hijo, compartimos con nuestras pequeñas familias.

Ella es mi amiga, mi amiga Ange.

 

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